Llega el momento en el que el negocio crece más de lo que uno solo puede abarcar. Los encargos se acumulan, el teléfono no para, y se empieza a pensar en lo impensable hace solo un año: contratar a alguien. Es un paso que genera ilusión, pero también una cantidad considerable de dudas. ¿Por dónde empiezo? ¿Cuánto me va a costar realmente? ¿Qué papeles tengo que hacer?
La buena noticia es que contratar a tu primer empleado siendo autónomo es perfectamente posible y, con la orientación adecuada, menos complicado de lo que parece. En este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber.
Lo primero: ¿puede un autónomo tener empleados?
Sí, sin ninguna duda. Un autónomo sí puede contratar empleados, siempre que cumpla con los trámites adecuados: darse de alta como empresario en la Seguridad Social, obtener un Código de Cuenta de Cotización (CCC) y operar a través del Sistema RED. No hace falta constituir una sociedad ni cambiar de forma jurídica. Con tu NIF de autónomo puedes convertirte en empleador.
Paso 1: darte de alta como empresario en la Seguridad Social
Si nunca has tenido trabajadores a tu cargo, el primer paso obligatorio es inscribir tu actividad en la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS). Este trámite te asigna el Código de Cuenta de Cotización (CCC), un número que identifica tu empresa en el sistema y que necesitarás para todas las gestiones relacionadas con tus empleados.
Para este trámite deberás presentar el modelo TA.6, que recoge todos los datos del negocio y el régimen de actividad. El autónomo deberá aportar sus datos identificativos, la razón social o nombre comercial, su documento de identidad y el número de la Seguridad Social. Una vez tramitado, recibirá el Código de Cuenta de Cotización.
Paso 2: elegir el tipo de contrato
Desde la reforma laboral de 2021, el sistema de contratos se simplificó considerablemente. Las modalidades más comunes son el contrato indefinido, que es la opción más estable y cada vez más favorecida por la normativa; el contrato temporal, limitado a causas justificadas como producción o sustitución; el contrato a tiempo parcial, ideal para jornadas reducidas; y el contrato de formación o prácticas, reservado a perfiles jóvenes o en periodo de cualificación.
En la mayoría de los casos, para un primer empleado en un negocio pequeño, el contrato indefinido a tiempo completo o parcial es la opción más recomendable. No solo por ser la modalidad que ofrece más seguridad jurídica, sino también porque accede a mejores bonificaciones, como veremos más adelante.
Un dato importante que a menudo se olvida: el contrato debe respetar el convenio colectivo del sector de actividad, que establece el salario mínimo por categoría profesional, los festivos, las horas extra y otras condiciones. Antes de firmar nada, conviene consultarlo.
Paso 3: dar de alta al trabajador en la Seguridad Social
Debes asegurarte de que tu futuro empleado dispone de un Número de Afiliación a la Seguridad Social (NAF). Si es la primera vez que trabaja en España, deberás solicitar este número mediante el Modelo TA.1 antes de que comience su actividad laboral. El alta en la Seguridad Social debe realizarse antes de que el empleado empiece a trabajar.
Este punto es crítico: no dar de alta al trabajador antes de que comience a trabajar es una infracción grave con sanciones que pueden alcanzar los 10.000 euros. El alta previa al primer día de trabajo no es una formalidad opcional, es una obligación.
Paso 4: comunicar el contrato al SEPE
Una vez firmado el contrato, tienes que comunicar la contratación al Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) en un plazo máximo de 10 días presentando una copia del contrato a través del sistema Contrat@. Este trámite puede hacerse de forma telemática con certificado digital o presencialmente en las oficinas del SEPE.
¿Cuánto te va a costar realmente?
Esta es la pregunta del millón, y hay que ser honesto: contratar a alguien cuesta más de lo que aparece en la nómina. El coste real de un trabajador representa todo lo que la empresa paga por ese empleado, más allá del salario que recibe en su nómina, y suele ser entre un 30 % y un 40 % superior al neto que ve el empleado.
Para que lo visualices: si un trabajador tiene un salario bruto de 1.500 euros, el coste para la empresa superará los 2.000 euros mensuales. Esa diferencia la componen principalmente las cotizaciones a la Seguridad Social que asumes tú como empleador.
Además de la nómina y la Seguridad Social, contratar conlleva otros gastos obligatorios que a menudo se pasan por alto: la Prevención de Riesgos Laborales, que puede rondar los 100-200 euros anuales si se contrata un servicio ajeno; el reconocimiento médico, de entre 47 y 80 euros anuales; y la formación obligatoria en materia de PRL.
Planificar bien estos números antes de dar el paso es fundamental. No se trata de que te eches atrás, sino de que llegues a la contratación con las cuentas claras y sin sustos a mitad de mes.
Las obligaciones que no terminan el día de la firma
Convertirte en empleador implica asumir responsabilidades continuas. Las más importantes son:
Nóminas y seguros sociales. Cada mes deberás elaborar la nómina del trabajador y abonar las cotizaciones a la Seguridad Social dentro de los plazos establecidos.
Control horario. La normativa obliga a registrar la jornada diaria de todos los empleados, independientemente del tipo de contrato o jornada. El incumplimiento está sujeto a sanciones.
Prevención de Riesgos Laborales. Como empleador tienes la obligación legal de garantizar la seguridad y salud de tus trabajadores, lo que implica realizar una evaluación de riesgos del puesto de trabajo y proporcionar formación preventiva adaptada a las funciones. Para pequeños negocios, esto suele resolverse contratando un servicio de prevención ajeno.
Pagas extraordinarias. Los trabajadores tienen derecho a, al menos, dos pagas extraordinarias al año (normalmente en verano y en Navidad), aunque muchos convenios contemplan su prorrateo mensual.
Las bonificaciones que quizá no conoces
Existe un incentivo muy relevante para quienes contraten por primera vez: los autónomos que contraten a su primer empleado con contrato indefinido pueden beneficiarse de una exención total de cuotas durante seis meses. Es una reducción significativa del coste durante el periodo inicial de adaptación.
Más allá de eso, el SEPE mantiene en 2026 un amplio catálogo de bonificaciones que permiten a los autónomos reducir de forma significativa los costes laborales, con ayudas que alcanzan más de 6.000 euros al año en ciertos casos.
La transformación de contratos temporales en indefinidos da derecho a bonificaciones de 128 euros al mes durante tres años; contratar a mayores de 45 años en paro de larga duración permite bonificar 110 euros al mes durante 24 meses; y la contratación de personas con discapacidad puede generar bonificaciones de entre 4.500 y 6.300 euros anuales según el grado.
Además, existe un incentivo específico vinculado a la conciliación familiar: los autónomos que tengan a su cargo menores de 12 años o familiares dependientes y contraten a un trabajador para poder atenderlos tienen derecho a una bonificación del 100 % de su propia cuota de autónomo durante doce meses.
El problema real no es que estas bonificaciones no existan, sino que muchos autónomos no las conocen o no las aplican correctamente. Un asesoramiento laboral profesional puede marcar aquí una diferencia económica muy relevante.
Los errores más frecuentes (y cómo evitarlos)
Después de años acompañando a autónomos en sus primeras contrataciones, los errores que se repiten son siempre los mismos:
- El más grave: no tramitar el alta del trabajador antes de su primer día. Las consecuencias pueden ser sanciones de miles de euros y la pérdida del derecho a cualquier bonificación.
- El más costoso: no calcular bien el coste total antes de contratar. Pensar que el coste es el sueldo neto acordado y descubrir a final de mes que la cifra real es un 35 % mayor.
- El más frecuente: no consultar el convenio colectivo y establecer condiciones que no se ajustan a lo que la normativa exige para ese sector.
- El más silencioso: no activar las bonificaciones disponibles por desconocimiento.
¿Tienes dudas? En Grupo Quílez te ayudamos
Contratar a tu primer empleado es uno de los momentos más importantes en la evolución de un negocio. Un paso que, tomado con la información adecuada y el acompañamiento correcto, puede marcar el inicio de un crecimiento sólido y sostenible.
En el área de asesoría laboral de Grupo Quílez llevamos años ayudando a autónomos de la comarca a dar este paso con seguridad: desde la elección del tipo de contrato hasta la gestión mensual de nóminas y seguros sociales, pasando por la identificación de todas las bonificaciones a las que tienes derecho. Si estás pensando en contratar, habla con nosotros.















