
Senda impulsa la digitalización de sus corredurías para reducir carga administrativa y ganar tiempo para el cliente
Senda impulsa la digitalización de sus corredurías para reducir carga administrativa y ganar tiempo para el clienteLa agrupación avanza en la incorporación de herramientas de automatización e inteligencia artificial con un objetivo práctico: facilitar el trabajo diario de sus socios sin sustituir el asesoramiento personal que caracteriza al corredor.
Hablar de inteligencia artificial se ha convertido en algo habitual en prácticamente todos los ámbitos empresariales. Para Senda Vivir Seguros, sin embargo, el verdadero reto no está en hablar de lo que podrá hacer la tecnología dentro de unos años, sino en conseguir que empiece a resolver problemas concretos que forman parte del día a día de una correduría.
Una renovación pendiente, un recibo devuelto, la apertura de un siniestro, un correo que debe llegar a la persona adecuada, una llamada fuera del horario de oficina o el seguimiento de una oportunidad comercial son gestiones aparentemente pequeñas, pero que, multiplicadas por cientos de clientes y miles de pólizas, terminan ocupando una parte muy importante del tiempo de los equipos.
Es precisamente ahí donde Senda quiere concentrar buena parte de su estrategia tecnológica: reducir tareas repetitivas y carga administrativa para que las corredurías puedan dedicar más tiempo a sus clientes y al desarrollo de su negocio.
“La tecnología tiene sentido cuando ayuda al corredor a tener más tiempo para hacer de corredor. No buscamos automatizar la relación con el cliente, sino facilitar todo ese trabajo que se produce alrededor y que muchas veces termina restando horas al asesoramiento”, explica David Joares, Responsable de Tecnología de Senda Vivir Seguros.
En esta línea se enmarca también el reciente acuerdo alcanzado por Senda con ZOA Suite, que permitirá a las corredurías del grupo acceder a nuevas herramientas para centralizar comunicaciones y automatizar determinados procesos habituales.
La plataforma permite integrar en un mismo entorno canales como WhatsApp corporativo, centralita virtual, correo electrónico compartido y CRM, además de trabajar sobre procesos relacionados con renovaciones, recibos devueltos, siniestros o seguimiento comercial. También incorpora funcionalidades de inteligencia artificial capaces de atender determinadas interacciones, recoger información y dejar preparada una gestión para que posteriormente pueda continuarla el equipo de la correduría.
Para Senda, la clave está precisamente en diferenciar aquello que puede automatizarse de aquello que no debería delegarse. Clasificar información, generar avisos, iniciar determinados procesos o facilitar tareas administrativas puede ahorrar muchas horas de trabajo. Pero interpretar una necesidad, explicar una cobertura, acompañar a un cliente ante un problema o tomar una decisión profesional siguen requiriendo experiencia y criterio.
“Cuando un cliente tiene un problema importante no busca simplemente una respuesta automática, quiere que alguien entienda lo que le está pasando y le ayude. Y cuanto más tiempo consigamos liberar de tareas administrativas, más tiempo podremos dedicar precisamente a eso”, señala Joares.
La transformación tecnológica plantea además un desafío añadido para muchas corredurías independientes, pues no todas cuentan con departamentos propios capaces de analizar continuamente nuevas herramientas, probarlas, implantarlas y formar después a sus equipos. Senda considera que es precisamente en este terreno donde pertenecer a una estructura compartida puede aportar un valor adicional. El grupo puede identificar soluciones, analizar su utilidad, negociar condiciones, facilitar su implantación y acompañar a las corredurías en su utilización, reduciendo tanto el coste como la complejidad que supondría abordar individualmente cada proyecto.
No se trata de imponer una misma forma de trabajar a todas las corredurías, cada socio mantiene su autonomía, su organización y su relación con los clientes, el objetivo es poner a su disposición herramientas que pueda incorporar cuando realmente aporten valor a su negocio.
“Una herramienta por sí sola no transforma una correduría, tiene que resolver un problema real y el equipo tiene que entender para qué sirve. Ahí también tenemos que estar nosotros, ayudando a nuestros socios a separar lo útil de todo el ruido tecnológico que existe en estos momentos”, añade Joares.
Senda entiende la digitalización como una parte más de su estrategia para mejorar la competitividad de las corredurías que forman el grupo. Tecnología, formación, especialización y servicios compartidos deben contribuir a que cada socio pueda trabajar de una manera más eficiente sin perder aquello que continúa siendo diferencial en la mediación: la cercanía, el conocimiento del cliente y la capacidad de asesorarle cuando realmente lo necesita.
Por eso, el criterio con el que Senda quiere abordar los próximos proyectos tecnológicos es sencillo: automatizar aquello que consume tiempo sin aportar valor diferencial y utilizar ese tiempo para reforzar aquello que sí lo aporta.





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